¿Las mascotas pueden comer semillas de chía?

Escrito por Dra. Karen Shaw Becker
apto para mascotas
mascotas pueden comer semillas de chía

Historia en Breve -

  • Las semillas de chía son ricas en ácido alfa-linoleico (ALA) y este ácido graso es una de las razones por las que son muy conocidas. De acuerdo con un estudio que se publicó en el Journal of Food Science and Technology, alrededor del 65 % del aceite que se encuentra en las semillas de chía está compuesto de ALA, que es una fuente de omega-3 de origen vegetal
  • También son ricas en antioxidantes, como ácido clorogénico, ácido cafeico, miricetina, quercetina y kaempferol
  • Debido a su tamaño tan pequeño, estas semillas pueden funcionar mejor como decoración de otros premios o alimentos para mascotas. Lo mejor es que tu mascota las consuma crudas, pero debes asegurarte de que no sean transgénicas
  • Las fuentes vegetales de ácidos grasos omega-3 no reemplazan los niveles de DHA y EPA que requieren las macotas y que solo provienen de fuentes marinas u oceánicas

Las semillas de chía son un alimento ancestral originario de México y Guatemala, y todavía se consumen hoy desde que se cultivaron por primera vez hace unos 5 500 años. Los mesoamericanos prehistóricos apreciaban las semillas de chía debido a su utilidad en alimentos, medicinas y sus usos religiosos.

Hoy en día, las semillas de chía son reconocidas como un superalimento entre las personas, pero ¿las mascotas también pueden obtener los beneficios de este alimento como parte de sus comidas o premios saludables?

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chía

Los historiadores creen que la palabra "chía", que significa "aceitoso", proviene del náhuatl. Lo que resulta interesante es que, en la actualidad, más de un millón de personas en México hablan esta lengua.

Las semillas de chía son conocidas por contener ácido alfa-linoleico

Se ha elogiado mucho a estas semillas debido a que contienen ácidos grasos omega-3 de origen vegetal (no deben confundirse con EPA o DHA, que también deben incluirse en la dieta de las mascotas). De acuerdo con un estudio que se publicó en el Journal of Food Science and Technology, alrededor del 65% del aceite que se encuentra en las semillas de chía está compuesto de este ácido (ALA). De hecho, un estudio indicó que las semillas son una de las mejores fuentes de grasas omega-3 de origen vegetal que podemos encontrar, ya que contienen un total de 5.06 gramos por onza (dos cucharadas).

El problema es que las mascotas no pueden convertir el ALA en DHA o EPA, por lo que la chía no puede sustituir a las fuentes marinas u oceánicas de grasas esenciales. Los estudios indican que el ALA puede favorecer la salud de los animales al igual que la de las personas. En un ejemplo que utilizó ratas como sujetos de prueba, el ALA obstaculizó "la esteatosis hepática y la dislipidemia al inhibir la lipogénesis e incrementar la sensibilidad a la insulina". En otro estudio, que también involucró ratas, el ALA ayudó a controlar el aumento de la presión arterial sistólica.

Actividad antioxidante y fitoquímica de las semillas de chía

Además de contener ALA, las semillas de chía tienen la reputación de ser ricas en antioxidantes, como ácido clorogénico, ácido cafeico, miricetina, quercetina y kaempferol. De acuerdo con un estudio que se publicó en el Journal of Food Science and Technology, estos compuestos pueden tener beneficios terapéuticos para los sistemas cardiovascular y hepático en los seres humanos. Aun así, también pueden brindar grandes beneficios a los animales.

El ácido clorogénico puede ayudar a combatir la enfermedad por hígado graso no alcohólico (NAFLD, por sus siglas en inglés), según un estudio publicado en 2018. Los investigadores analizaron los efectos del ácido clorogénico en ratas que padecían NAFLD y descubrieron que favorecía algunos procesos esenciales para la salud, tales como la autofagia y la reducción de la resistencia a la insulina.

Por otro lado, el ácido cafeico demostró tener potencial antitumoral, según un estudio que se publicó en 2004. Los animales experimentales recibieron 5 miligramos de ácido cafeico por kilogramo de peso, con una frecuencia de tres veces por semana y, después de eso, se midió el tamaño de los tumores. Los resultados revelaron que el ácido cafeico y su derivado, el éster fenetílico, tienen potencial antitumoral, ya que reprimen ciertas vías enzimáticas y reducen la actividad catalítica de NF-kB y MMP-9.

Por el contrario, el kaempferol ha demostrado ser beneficioso para los animales que se analizaron. En un caso, un estudio que se publicó en el International Journal of Molecular Sciences indicó que es probable que este antioxidante tenga un potencial neuroprotector a través de sus propiedades antiinflamatorias, además de proteger la integridad de la barrera hematoencefálica de los ratones de laboratorio.

Respecto a la quercetina, un metaanálisis de 2020 demostró que podría ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer. Este flavonol tiene diversas acciones farmacológicas, por mencionar las más importantes: tiene un efecto antiinflamatorio en la región del hipocampo CA1, protege contra el deterioro cognitivo y mejora la memoria.

Y el último compuesto, pero no menos importante, es la miricetina, que es conocida por su capacidad para proteger los lípidos contra la oxidación. Los estudios que se han realizado en animales indican que este antioxidante también tiene el potencial de aumentar la actividad mitocondrial, la fuerza muscular y la resistencia a las bajas temperaturas.

Las semillas de chía son una fuente de fibra alimenticia para las mascotas

Es posible consumir 2.43 gramos de fibra alimenticia en una cucharada de semillas de chía, lo cual favorece la salud digestiva de tu mascota. Diversos estudios han demostrado que la fibra tiene numerosos beneficios, por ejemplo:

  • Mejora la frecuencia de las deposiciones: consumir suficiente fibra ayuda a incrementar la frecuencia de excreción de las heces, además de mejorar su consistencia.
  • Regula el peso: en un estudio, se descubrió que cuando los animales consumen mayores cantidades de fibra alimenticia, es posible que coman menos, lo que puede ayudar a controlar su peso y evitar la obesidad.
  • Regula los niveles de azúcar en la sangre: consumir más fibra puede ser de gran ayuda para las mascotas que padecen diabetes. Un estudio demostró que una alimentación alta en fibra ayudó a mejorar el control glucémico en los perros con diabetes.

Si tu mascota defeca poco y sus heces son blandas, la fibra adicional de las semillas de chía puede ser de gran ayuda. Aun así, ten presente que no debes usar estas semillas de manera exclusiva para brindarle a tu mascota la fibra que necesita. Por lo general, solo un 4 % de la alimentación de gatos y perros salvajes les proporciona fibra y esta proviene de alimentos enteros.

Una alimentación completa y apropiada para la especie con las cantidades adecuadas de fibra de vegetales de bajo índice glucémico (junto con los suplementos adecuados) suele ser suficiente para que defequen heces pequeñas y firmes. Si las heces de tu mascota no cumplen con estos criterios, puedes darle semillas de chía para una mejor calidad, pero recuerda no excederte. Las semillas de chía se aprovechan mucho más cuando se acompañan con la comida regular debido a que su tamaño es diminuto.

datos graciosos

Dato curioso acerca de las semillas de chía

Dato curioso acerca de las semillas de chía

Las semillas de chía son parte importante de la cultura azteca. Además de ser parte de sus alimentos, estas semillas se utilizaron en la elaboración de cosméticos y rituales religiosos.

Consejos para darle semillas de chía a tu mascota

Recuerda que en Internet abunda información errónea sobre muchas frutas, vegetales, frutos secos y semillas que son saludables. Esto se debe a que los sitios web han etiquetado todos los riesgos como "toxicidades" (como la posibilidad de desarrollar problemas gastrointestinales al consumirlos en exceso o el riesgo de atragantarse con los huesos o con trozos demasiado grandes). A pesar de que esto no es cierto, han logrado confundir a millones de amantes de las mascotas.

En el caso de las semillas de chía, debido a que son una fuente de omega-3 de origen vegetal, las personas asumen que sus mascotas pueden obtener los niveles que necesitan de dichos ácidos grasos, así como de DHA y EPA, lo cual no es verdad. Las mascotas no pueden convertir las fuentes de omega-3 de origen vegetal en DHA o EPA, por lo que es necesario proporcionar una fuente de los mismos, aunque se agregue chía a una dieta casera para cumplir con los requisitos de ALA.

"De preferencia, compra semillas de chía que no se cultiven mediante ingeniería genética. Es posible adquirir semillas de chía auténticas en la mayoría de las tiendas naturistas, así que puedes tomar un tiempo para encontrar la que mejor se adapte a tus necesidades y presupuesto".

Lo más importante es elegir semillas que tengan manchas negras o blancas, ya que un color marrón uniforme indica que no están maduras y tienen un sabor amargo.

No es muy práctico servir semillas de chía por sí solas debido a que su tamaño es muy pequeño, por lo que se recomienda acompañarlas en los alimentos, es decir, integrarlas con otros ingredientes para crear una delicia que goce de diversidad nutricional.

No olvides asegurarte de que las porciones sean apropiadas. Las golosinas a las que se agreguen aditivos alimentarios, como semillas de chía, deben representar menos del 10 % del consumo diario de alimentos de tu mascota.

¿Estás listo para darle semillas de chía a tu mascota?

Una de las formas más sencillas de hacer esto es espolvorearlas sobre la comida casera de tu amigo peludo, pero si quieres incorporarlas en sus bocadillos, prueba esta "Receta de golosinas de chía para mascotas" que podría encantarle.

Receta de golosinas de chía para mascotas

Ingredientes:

Semillas de chía

Carne de animales alimentados con pastura, como pollo o bisonte

Modo de preparación:

  1. Corta la carne en trozos pequeños.
  2. Enrolla la carne con semillas de chía.
  3. Coloca la comida en una bandeja para hornear sin engrasar.
  4. Hornea a 350 grados Fahrenheit durante 10 minutos.
  5. Deja enfriar la comida antes de servir. Pueden durar una semana en el refrigerador o un mes cuando se colocan en el congelador.